Apostamos por un plan de reactivación de Garoña que nazca de las necesidades y peticiones de la zona

Para ello llevamos al Pleno de Diputación una proposición para que la Institución impulse la planificación “de abajo a arriba” de acciones que lleven a la confección de un plan consensuado y realista basado en las renovables y la recuperación natural y del patrimonio con el turismo

Que la Diputación Provincial de Burgos propicie, a través de los representantes de los cuatro grupos provinciales, una primera reunión con agentes políticos, sociales y económicos del entorno de Garoña para empezar a planificar una acción desde abajo y hacia arriba que permita establecer las bases de la recuperación económica de la zona. Ese es el objetivo de la candidatura ciudadana en la Diputación Provincial de Burgos y así lo ha explicado el portavoz de Imagina, Marco Antonio Manjón.

La idea que plantea es que la Diputación “coopere con los ayuntamientos y pedanías” del entorno para que sean ellos quienes “encabecen y lideren las iniciativas” a planificar sin tutelas, pero con la supervisión de la Diputación. La Institución provincial debería, después, al final este año, revisar los contactos establecidos y las líneas de corrección que sean necesarias.

A partir de ese momento debería instarse a los ministerios correspondientes, una vez elaborado el plan, a establecer las partidas económicas que garanticen ese plan de reactivación de la economía de las comarcas de Miranda y de Las Merindades.

Para ello establece cuatro ejes que ya contemplaban otros planes: la puesta en marcha de mecanismos de activación empresarial; el desarrollo y potenciación de las energías renovables; la mejora de las infraestructuras y la recuperación del patrimonio natural y cultural.

Se comió la mano de obra

Como ha recordado Manjón, y así recoge la proposición de Imagina Burgos, el pasado 1 de agosto, el Gobierno de España decidía poner fin a la vida de la central nuclear más antigua del país. El empleo que ha generado durante cuatro décadas hay que “reubicarlo en otras tareas”.

Tras el cierre de la central nuclear llega el trabajo de desmantelamiento de la planta y es seguro que estos trabajos se extiendan a lo largo de, al menos, 15 ó 20 años. Esto supone que se generará empleo en la zona. Pero lo realmente importante es que a partir de ahora se empiece a planificar la recuperación industrial de la comarca y, más allá aún, la dinamización económica aparejada a un plan serio y construido desde las necesidades detectadas por el tejido social y económico del área de influencia de la central.

Desde que en 1971 se pusiera en marcha la planta nuclear, la empresa propietaria, no sólo ha acaparado toda la mano de obra disponible en la zona, sino que también ha impedido el desarrollo de otro tipo de industria que no fuera la meramente instrumental para la central. Así, durante más de 40 años, la comarca ha visto cómo no ha podido implementar otro tipo de negocio que no fuera el relacionado con la planta del Valle de Tobalina. Ahora con el cierre, se abre una nueva perspectiva, pero se trabaja con un déficit de 40 años.

Empleo y renovables

Existen posibilidades de desarrollo creciente y expansión con el desarrollo de las energías renovables que son una fuente de empleo y riqueza en las zonas rurales y que aún están por explotar. La idea es redactar, desde las bases, un  Plan de Recuperación Industrial y  Económica de Garoña y su Entorno  que facilite la implantación de pequeñas industrias.

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