El desgobierno de Lacalle

Calificamos los cuatro años de Lacalle como muy deficientes por mantener los privilegios de un grupo social elitista. Además, proponemos 15 actuaciones urgentes a llevar a cabo nada más llegar a la Alcaldía que centran su foco en recuperar la ciudad para las personas.

Antea-Izquierdo-y-Javie-Gil

Esta mañana en rueda de prensa, el candidato de Imagina Burgos Javier Gil ha calificado los cuatro años de “desgobierno” de Lacalle como muy deficientes porque en este mandato sólo se ha preocupado por mantener los privilegios de un grupo social elitista aplicando políticas neoliberales que han llevado a la pobreza a las clases populares, como también lo han hecho los gobiernos regional y estatal. El alcalde, en una demostración más de su incapacidad para distinguir entre los asuntos del Ayuntamiento y la propaganda electoral, aseguraba haber cumplido con un 84% de su programa. Nosotros demandamos que haga públicos los datos en los que se ha basado para obtener esa cifra.

Javier Gil ha recordado que en estos años la tasa de paro en la provincia de Burgos ha subido cerca de cuatro puntos pero, además, ha descendido la afiliación a la Seguridad Social; el 25 por ciento de la población tiene un contrato temporal y en 2014 han emigrado más de 17.000 burgaleses, en su gran mayoría, jóvenes bien formados. Por otro lado, la actualidad municipal en este mandato ha sido un constante descubrimiento de irregularidades para las que ni el alcalde ni su equipo “han podido encontrar soluciones, como el caso Espolón.

Otro dato a incluir en un balance sensato es la herencia “autorecibida” que se dejó Lacalle como teniente de alcalde a sí mismo: “Unas cuentas en números rojos que justificaron que el equipo de Gobierno se acogiera al conocido como Plan Montoro que ha supuesto una intervención estatal que han traído recortes y empobrecimiento, controlados por una troika que controlaba nuestras finanzas desde Madrid”. Además, la deuda del Ayuntamiento a día de hoy es el doble de su presupuesto anual coronada por la estafa a la ciudadanía que suponen los consorcios especialmente el del desvío ferroviario. A día de hoy, nos encontramos con un consorcio en quiebra, un Bulevar sin terminar y un inquietante futuro para las arcas municipales que el actual equipo de gobierno ha transformado en otra herencia envenenada para quienes vengan después.

Ha reflexionado acerca del servicio de aguas sobre el que se cierne “la sombra de la privatización” y que ahora mismo está pendiente de las obras de los nuevos depósitos de Cortes y el anillo de abastecimiento cuya financiación mayoritaria (un 80%) viene de fondos europeos pero con la condición de que la obra esté terminada el 31 de diciembre de este año porque si no será la empresa de aguas quien tendrá que hacerse cargo de ese gasto.

Las salidas precipitadas de los concejales Eduardo Villanueva y Santiago González por los oscuros casos de las tarjetas telefónicas y de los viajes en coches oficiales, el desmantelamiento de Caja de Burgos, la gestión de las protestas contra el Bulevar de Gamonal, el “sinsentido” de la plaza de toros, el oscuro asunto de T-System, el despilfarro de las administraciones paralelas en forma de fundaciones o planes, el desastre de gestión en el aeropuerto de Burgos, se han llevado también las críticas de Gil.

Medidas urgentes

En el transcurso de la rueda de prensa, la candidata de Imagina Burgos Antea Izquierdo ha explicado también que hay que tomar una serie de medidas urgentes en el Ayuntamiento de Burgos. Para la candidata es prioritario iniciar acciones de gobierno dirigidas a hacer efectivas políticas sociales y de igualdad, de participación ciudadana y en la recuperación de los servicios públicos esenciales que se han externalizado.

El programa de Imagina Burgos recoge estos puntos de manera profusa, así como otros basados en la recuperación de la ciudad para todos y para todas. La candidatura ciudadana está estudiando priorizar una serie de medidas que se van a consensuar en la formación para ofrecerlas a la ciudadanía.

Apuntamos, entre otras medidas, que Burgos necesita unos nuevos instrumentos de participación ciudadana; se pretende la reducción de coches oficiales, gastos protocolarios y todo aquello que facilite la transparencia total y austeridad del gasto público. La revisión y limitación de los salarios de los políticos y asesores. La reforma de los impuestos y tasas municipales con criterios sociales; la necesidad de garantizar el acceso a servicios básicos, como el agua, la luz, el gas y la comida, mediante ayudas de urgente necesidad. La creación de empleo mediante inversiones que prioricen una alta rentabilidad social sobre la inversión en bienes materiales y obras innecesarias.

Y en el área administrativa, la paralización de todos los procesos de privatización o externalización de servicios y remunicipalización de los ya enajenados. Además, la defensa de la sanidad pública, la educación y resolver la deuda generada por los consorcios.

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