Impulsamos la creación de un grupo que defina el proyecto de la antigua estación y se planifiquen acciones a medio plazo

A iniciativa de la candidatura ciudadana, comparecen en Servicios Sociales los gerentes del IMCT y del Plan Estratégico para definir la situación del proyecto y el futuro a corto plazo de la instalación

La Gerencia de Servicios Sociales ha aceptado la idea de Imagina Burgos de crear un grupo de trabajo para definir el proyecto de centro para actividades para niños y jóvenes de la antigua estación y planificar acciones a medio y largo plazo. Apostamos por “no perder los fondos europeos y llevar una acción planificada” en este recinto de ocio.

Y rápida ha de ser porque si antes del 31 de marzo, el proyecto de la antigua estación “no es funcional”, se perderán 450.000 euros de fondos europeos. Por lo tanto, urge que las actividades se planifique cuanto antes.

El proyecto

Habíamos propuesto que los gerentes del Plan Estratégico, Mario San Juan, y del Instituto Municipal de Cultura y Turismo (IMCT), Ignacio González, acudieran a la reunión de la Gerencia de Servicios Sociales para explicar en qué situación se hallaba el proyecto de la antigua estación, la gestión de los fondos y las perspectivas de futuro. La candidatura ciudadana había insistido en muchas ocasiones que acudieran los responsables para un conocimiento exhaustivo de los trámites llevados a cabo. Y hoy se ha concretado.

¿Quién se hace cargo del edificio?

Hasta a cuatro concejales distintos ha preguntado Imagina para encontrar una respuesta acerca de la recepción de la obra de la antigua estación; y no la han encontrado. Lo cierto es que la obra “sí está recepcionada”.

En el lugar se albergará, además de las instalaciones reseñadas, “un restaurante de 500 metros cuadrados” además de las instalaciones que se tienen planificadas trasladar. En la mente de Imagina también está la coordinación con posibles actividades a realizar en el Hangar, por su cercanía con este espacio de ocio.

La obra

Las obras de la antigua estación estaban presupuestadas en 2.8 millones de euros de los que 2.2 millones llegaban de Europa. La obra se retrasó durante varios meses, “propiciada por un capricho electoral del PP”.  Antes del 31 de diciembre de 2015 solo pudieron certificar 552.000 euros.

Desde esa fecha y hasta 31 de marzo de 2017 “el proyecto ha de ser funcional”; por lo tanto prima más ahora “hacerlo funcional” y demostrar que hay actividad en el recinto, que certificar lo que reste. Al fin y al cabo, para recibir los fondos se ha de justificar la actividad a realizar, no el edificio.

 

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