Las obras del Colegio Niño Jesús, un ejemplo más de especulación

Es momento de cambiar las formas y los tiempos de actuar.

El lunes 8 de abril la promotora de la obra en el antiguo Colegio del Niño Jesús de nuestra Ciudad, registró a primera hora, un escrito en el Registro del Ayuntamiento, con un informe del estado inminente de derrumbe de uno de los muros protegidos, y avalado por un Notario.

Ese escrito no llega a los servicios de obras y licencias hasta el día siguiente, siendo inmediatamente solicitado un informe al arquitecto municipal que informó sobre la Licencia. Éste remite contestación DOS DÍAS después, es decir, el 11 de abril jueves, informando de que no detecta los problemas estructurales que refiere la propiedad, y deniega el derribo, aconsejando sujetar debidamente la fachada referida y en todo caso, evitar la construcción de una de las plantas sótano. La condición de licencia como es sabido obligaba a mantener todas las fachadas por tener una protección ambiental recogida en la modificación del Plan General que se hizo vía Pleno en 2016.

Entre tanto han pasado TRES DÍAS en los que la estructura está prácticamente eliminada, perdiéndose el Patrimonio que debíamos proteger, pues la empresa ejecutora de las obras, Dragados, había comenzado el desmantelamiento el mismo lunes. Aunque alertados por vecinos, los policías locales habían visitado la obra, la consulta a técnicos del Ayuntamiento aconsejó no paralizar el derribo hasta que no hubiera una resolución administrativa. Ahora sólo nos queda plegarnos al deseo de la propiedad que desde el principio quería desmontar la fachada.

Aquí es donde Imagina Burgos quiere hacer su crítica. Lógicamente la propiedad y la constructora son buenos conocedores de las formas de actuar y los tiempos que acostumbra la administración municipal. Tras varias negociaciones fallidas con los responsables y técnicos del Consistorio, en las que intentaron se les permitiera desmontar ese lienzo para ejecutar mejor, y sobre todo con menor gasto económico, la sujeción del muro mientras se excavaban los sótanos, seguramente alguien habrá pensado “tirar por en medio”. Es una vuelta a la política de los “hechos consumados” de tan triste recuerdo para nuestro Patrimonio.

En este caso, como en otros, entendemos que nuestro Ayuntamiento tiene que dotarse de un servicio ágil y eficiente de vigilancia de las obras que autoriza, al tiempo que obligar a la paralización provisional de obras que no tengan autorización municipal. Entendemos que de alguna manera, responsables y técnicos municipales, debieron presentarse el mismo lunes a pie de obra para dilucidar si es pertinente el derribo por causas de fuerza mayor. Sobre todo, cuando a la vista del resultado final, el informe del arquitecto municipal ha sido que no es tal. Queriendo subrayar, sin embargo, que la responsabilidad última de la mala organización y respuesta municipal, está en el político que gestiona y decide. Pongámonos a pensar que esto pase con un monumento como la Catedral y lleguemos tarde a salvar el Cimborrio de Juan de Vallejo de las garras de la especulación.

Por ello Imagina Burgos ha propuesto, y así lo hará si gobierna o apoya el Gobierno Municipal, la dotación de un Servicio de Inspección de Obras  por el Ayuntamiento, en el que se integre a policías locales y técnicos, debidamente formados, que sea ágil y actúe inmediatamente. No se deben dar por autorizadas obras que no pasen por dictamen  municipal. Y el régimen de sanciones serán adecuadas al daño cometido, sobre todo cuando, como en este caso, afecta al Patrimonio Histórico-Cultural de Burgos. Es claro que si el expediente termina con una resolución sancionadora, Imagina Burgos pedirá que se incremente ésta, para ahuyentar a los que crean que es mejor una multa que cumplir el mandato de la Licencia.

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