Los Bomberos, por Rufino Hernández

   Durante la época de niñez mucho hemos soñado con ser bomberos. Son los héroes de carne y hueso, los intrépidos, los que se enfrentan a las catástrofes, los salvadores de náufragos…Son el espíritu del bien con el que el niño y adolescente sueña.

   Todos los alcaldes presumen de tener un parque de bomberos eficaz y bien dotado, el de Burgos no es diferente. Lacalle también se jacta de los servicios que desde estas instalaciones se prestan  a la ciudad, pero las instituciones no tienen la candidez del niño, detrás de sus palabras esconden intereses inconfesables.

   Quise saber la situación en que se encuentra nuestro parque de bomberos, para conseguirlo, decidí participar en una reunión con trabajadores del parque. Cogí mi bloc de notas, mis bolígrafos y me  introduje en la sala.

 Me han dicho que tenéis un parque repleto de maquinaria, fue mi primera intervención.

   -Mire usted- me respondió uno de los bomberos- se lo comentaré en dos partes: sobre la maquinaria de la que usted se interesa, y sobre el personal, porque una cosa influye en la otra, y si las dos cosas tienen carencias, como es el caso, la situación se complica.

   Tenemos camiones en el parque que debieran estar en algún museo, aquí no sirven para nada, tienen más de cuarenta años y el resto pasa de los quince, no tienen ni cinturones de seguridad. Nos falta al menos un  autobomba y otro camión escalera. Esto se agrava si consideramos que desde la compra del camión, hasta que llega al parque, pasan más de dos años. En otras ciudades se ha conseguido que el fabricante proporcione uno usado mientras dura el proceso de fabricación, aquí ya lo ha planteado Eva de Ara (concejala de Imagina), pero ni en eso el Alcalde escucha.  Esto es  lo más grave en cuanto a equipamientos, como ve, no es oro todo lo que reluce.

   En cuanto al personal, la cosa no mejora. Existen once vacantes y esta cifra tiende a aumentar debido a las cercanas jubilaciones de algunos compañeros. A esta situación hay que sumar y tener en cuenta el periodo de adaptación que necesitan los nuevos compañeros que se incorporen. Se esperaba acabar el año con 7 nuevas/os compañeras/os y aún así no llegaremos a los 112 que marca la RPT, sino que quedaremos en torno a 95. Y como en el SPEIS del Ayuntamiento está establecido por acuerdo que debe haber un mínimo de 18 efectivos de la escala de intervención trabajando (siempre, 24 horas los 365 días), no se llega a cubrir con la jornada ordinaria. Todas estas circunstancias nos obligan a realizar horas extraordinarias, que lejos de pagarse como tal, se pagan por debajo de la hora normal. Aunque no todos, algunos compañeros han llegado a realizar unas setecientas al año, lo que representa treinta días de servicio más.  Por otro lado, llevamos siete años sin jefe de parque, en su lugar hay un subjefe que aunque lo ha hecho bien dentro de sus posibilidades, carece de la calificación necesaria para afrontar diferentes cometidos, lo que provoca anomalías y retrasos organizativos. El problema, el partido popular, que ha ninguneado lo público durante ocho años.

 ¿Qué actitud tiene el Ayuntamiento en este desconcierto? , -le pregunto-.

   -Seré claro, los trabajos y servicios salen adelante gracias a la profesionalidad de los currantes, osea, a pesar de la administración. Lo que aquí ocurre no es diferente a otros sectores, como la sanidad, la enseñanza y demás servicios públicos, somos los trabajadores los que sacamos las castañas del fuego.

   Hay una cosa que no quiero pasar por alto: el consorcio de seguros devuelve todos los años al Ayuntamiento una cantidad más o menos cercana a los 700.000€; esta cantidad debía dedicarse al parque de bomberos, pero no es así, nadie sabe dónde van aparar ni a qué se destina este dinero.

   Terminó la reunión, recogí mis papeles y puse rumbo a mi domicilio. En mi cabeza había quedado revoloteando una idea. “Los servicios públicos funcionan a pesar de la administración”

                                                                                                Rufino Hernández

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