Marcos Ana poeta del pueblo, muere a los 96 años

marco_anaMadrid, 24 de noviembre. Marcos Ana nos dejó ayer a las 21:30 en el hospital Gregorio Marañón donde se encontraba ingresado, acompañado de su familia y amigos. Fernando Macarro Castillo (1920-2016), era  uno de los últimos supervivientes de los presos que más tiempo cumplieron condena en las cárceles de Franco (23 años de presidio), sólo comparable con Nelson Mandela (27 años).

Marcos Ana estuvo muy vinculado a nuestra ciudad ya que desde 1946 hasta 1961 estuvo preso en el penal de Burgos. En las primeras elecciones tras la dictadura en 1977 encabezó la lista del PCE por nuestra provincia.

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Presos políticos en Burgos. 1950. Marcos Ana, en la fila superior, a la derecha.

Marcos Ana, escritor, “comunista poeta” como le gustaba a él llamarse, cuenta entre sus obras: Poemas desde la cárcel, España a tres voces, Las soledades del muro, Poemas de la prisión y la vida, Vale la pena luchar y su obra autobiográfica Decidme cómo es un árbol, memoria de la prisión y la vida. Su poesía y prosa reconocida en su tiempo por Pablo Neruda o Rafael Alberti fue traducida en la mayoría de los idiomas.

Muy conocido por su papel activo en la solidaridad internacional con los presos y presas españolas durante el franquismo, dirigió desde París el Centro de Información y Solidaridad (CISE) con Pablo Picasso de Presidente de Honor.

Fue combatiente activo en defensa de la República, fue comisario político de la 44 Brigada Mixta. Dedicó su vida por entero a la lucha por la emancipación de los hombres y mujeres, en los últimos años fue un activista en pos de llamar a la juventud a continuar con el legado de la lucha por la república, la memoria democrática y las libertades, en sus propias palabras “vale la pena luchar”.

El Gobierno de España le concedió las medallas de oro al Mérito de Trabajo (2009) y al Mérito de Bellas Artes (2011).

22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas,
su olor, su aroma,
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.

 

Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron.

 

No puedo seguir:
escucho los pasos del funcionario.

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