Moción del pleno provincial sobre el Aeropuerto

PROPOSICIÓN

Que esta Diputación Provincial de Burgos deje de hacer aportaciones económicas al Consorcio para la Promoción del Aeropuerto de Burgos destinadas a subvencionar vuelos comerciales

En el año 2009 se crea el Consorcio para la Promoción del Aeropuerto de Burgos del que formaban parte por entonces Ayuntamiento de Burgos, Diputación Provincial y Junta de Castilla y León. Con el objetivo de completar la oferta de vuelos comerciales existente por entonces, cada una de las instituciones aportaba anualmente 150.000 euros al ente. Hablamos por tanto de más de un millón de euros puestos por la Diputación de Burgos en estos siete años. Un esfuerzo económico arrancado de otras partidas que, a buen seguro, serían mucho más urgentes en los municipios dependientes de esta Institución.

El retorno obtenido en el territorio burgalés es difícilmente calculable pero seguramente escaso por no decir prácticamente nulo. El mayor porcentaje de vuelos ha sido emisor de pasajeras/os y realmente sólo la línea Burgos-Barcelona-Burgos podía considerarse receptora de turistas y/o visitantes que, en su mayor parte lo hacían para pasar uno o a lo sumo dos días en la capital de la provincia. En resumen, la provincia no ha obtenido rentabilidad de ningún tipo de su participación en el consorcio siendo su presencia en el mismo la de mero aportador de fondos económicos para sostener unas líneas comerciales deficitarias de por sí y que daban un escaso servicio real a las/os habitantes de Burgos capital y, si acaso, las localidades más cercanas a la misma.

El enclave geográfico de nuestra provincia y la existencia de varios aeropuertos a nuestro alrededor hace que, en la mayor parte del territorio burgalés sea más sencillo, ágil y práctico (o al menos en la misma medida) acercarse a otros aeropuertos con muchas más conexiones y vuelos que al de Villafría. Sirva como ejemplo la cercanía del norte de nuestra provincia con el aeropuerto de Bilbao o el de Santander y, del mismo modo, la facilidad de los municipios del sur provincial para llegar al aeropuerto madrileño de Barajas, uno de los más grandes de Europa.

Como asegura la propia gerente del Consorcio para la promoción del aeropuerto de Burgos, hasta el día de hoy “todas las rutas que se han operado han sido ayudadas”, “el tráfico generado desde 2008 ha fluctuado en función de la ayuda aportada, más ayudas, más rutas, (…), menos ayudas, menos rutas”. Es decir, el aeropuerto de Burgos no puede sostener por sí mismo una oferta de vuelos comerciales y solo la inyección económica pública puede ofertar una programación regular de vuelos pero, y esto es aún más grave, ni siquiera esa aportación de dinero público asegura que dicha programación sea exitosa. Sirva como muestra la media de pasajeros en la línea hacia Barcelona en su última temporada de vuelos: 22 personas. Por tanto,

pese a la generosa (excesivamente generosa) aportación de la Junta de Castilla y León en su momento, el número de usuarios del aeropuerto hacia sostenible la instalación aeroportuaria.

Pero, acompañando al escaso retorno medido en cifras, la historia reciente del Consorcio se encuentra con capítulos lamentables como las espantadas de Good Fly o León Air más recientemente dejando en ambos casos a pasajeras/os sin posibilidad de regreso a sus hogares o el extraño asunto de la participación que ostentó la gerente del Consorcio en la empresa que obtenía fondos de ese mismo ente.

En definitiva, a esta provincia y a esta Diputación, el más de millón de euros aportados hasta la fecha ha traído bastante más pena que gloria. Siete años, y ningún cambio significativo en las perspectivas a corto y medio plazo, son más que suficientes para concluir que la situación del aeropuerto de Burgos no tiene visos de mejorar y que seguir aportando dinero a un Consorcio que se ha demostrado impotente para conseguir una mínima viabilidad, no tiene sentido ni es políticamente responsable.

Nuestro municipios necesitan realidades, y realidades cercanas como todas/os sabemos: telefonía, internet, televisión, carreteras, inversión social… por tanto es el momento de no seguir aportando dinero público a este fin irrealizable por muchas promesas vacías que nos hagan. Son muchos años de promesas que nunca se cumplieron y la realidad se hace tozuda a la luz de los datos: lamentablemente hoy no es posible mantener vuelos comerciales en el aeropuerto de Burgos. Será momento de buscar soluciones diferentes para el mismo mientras llega el día, y ojalá llegue aunque parece que tardará, en el que sí se posible volver a tenerlos.

SOLICITA

1.- Que la Diputación Provincial de Burgos deje de hacer aportaciones económicas al Consorcio para la promoción del aeropuerto de Burgos destinadas a subvencionar vuelos comerciales.

2.- Que la Diputación trabaje en el consorcio para buscar usos alternativos (o paralelos) a la aviación comercial como el transporte de mercancías, la formación, el mantenimiento de aeronaves u otros servicios propios de este tipo de instalación.

Burgos, 28 de septiembre de 2015.

AL PLENO DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE BURGOS

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