PASEO DE MARCOS ANA

Burgos, 23 de febrero de 2019

Carlos de la Sierra

Situémonos en el mes de enero del año 2017. En acuerdo de Pleno Municipal, “el Ayuntamiento de Burgos ubicará una placa conmemorativa que recoja el poema “De río a río” en la ribera del río Arlanzón tramo anexo al paseo del Espolón entre los puentes de San Pablo y Santa María. De este modo dicho lugar pasará a denominarse Paseo de Marcos Ana como testimonio del recuerdo y homenaje de la ciudad de Burgos al poeta”. En la cabecera de la placa, insisto, debe añadirse la leyenda “Paseo de Marcos Ana”. Esta proposición de Imagina Burgos al Pleno alcanza el resultado favorable de todos los grupos municipales, con la única abstención del Partido Popular. Ningún voto en contra.

Pues bien, esta es la cuestión. En uso de no se conoce qué inmarcesible poder del alcalde de esta ciudad, los acuerdos plenarios que no resultan de su agrado se rechazan sistemáticamente, a cientos. Véase el asunto de la retirada del Cristo de Burgos de la sala del Pleno, a pesar de estar votada favorablemente su retirada inmediata. Y así, en este juego de poderes, de abusos de ignominias y de posibles prevaricaciones, pasan los días y los años de la ciudadanía mientras sus derechos quedan escamoteados al pairo de las decisiones personales del mencionado personaje.

Y en este contexto de indecencias, atropellos, abusos y desprecios, y tras muchos meses de espera y solamente tras la insistencia de Imagina Burgos en su resolución, se conoce que la placa mencionada más arriba se encuentra en los almacenes del IMC (Instituto Municipal de Chapuzas) y que, como es preceptivo, alcaldía dispondrá de su colocación. Una breve nota en el “diario amigo”, informa del hecho a los sufridos ciudadanos, sin ofrecer ninguna otra aclaración.

El resultado, un fiasco total. La susodicha placa se ha colocado con premeditación, nocturnidad y alevosía, exactamente a unos doscientos metros en diagonal aguas abajo de donde debía colocarse. La indecencia del alcaldillo -antes les llamaban monterillas-, se ha perpetrado en el murete de la ribera izquierda del Arlanzón, casi pegado al arco sur del Puente de Santa María, en un lugar húmedo, tétrico y oscuro, muy acorde por cierto con la ideología del tipo que ha dado la orden.

El lugar exacto donde debe colocarse la placa es en el tramo soleado, mirando al este, del murete de la ribera derecha del Arlanzón, paralelo el Pasaje de Per Abat, bajando las escaleras que dan acceso a la orilla del río. Un lugar desde donde el poeta, sin duda, pudo disfrutar del discurrir del río Arlanzón, tan querido para él pese a las connotaciones políticas y personales padecidas en el Penal de esta capital.

Podría llenar de improperios y convecciones estas líneas, pero en ningún modo quiero contribuir a ensalzar la vanidad de los poderosos, cada cual se define por sí mismo. Al respecto, escribe mi querido Chamfort: Vano quiere decir vacío; así, la vanidad es tan miserable que apenas se le puede imputar algo peor que su nombre. Se ofrece exactamente por lo que es”.

FacebooktwitterFacebooktwitter

Un comentario

  1. Eliseo Prada Merino

    Una auténtica verguenza para la dignidad en esta ciudad.
    No conocen el sentido del pudor ni el respeto.
    Pero no importa, porque ellos que se dicen (seguramente) Cristianos,
    siempre están a «salvo» Tres avemarías y un padre nuestro.

Responder a Eliseo Prada Merino Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *