¿Un alcalde naranja que vive en Madrid?

Hoy es posible que vivamos una situación poco común

Situación propiciada por acuerdos de despacho lejos de la ciudadanía, lejos de Burgos, por partidos que no trabajan en el ámbito local sino que acatan decisiones tomadas por actores que apenas conocen nuestra ciudad y sus necesidades. Se produce el peor de los resultados, la traición a aquellosn burgaleses que votaron por un cambio en la ciudad. Un partido que se presentaba como un modelo de lucha contra la corrupción puede que termine pactando con el Partido Popular, parte de la mayorñia de las principales tramas de corrupción en nuestro país. Un partido que se presentó como centro derecha, ahora gobernará gracias, al menos, a la abstención de Vox o con su apoyo.

A la espera de lo que pueda ocurrir, es la segunda vez que en la ciudad de Burgos se fragua un cambio, un cambio parado en seco por las órdenes recibidas desde Madrid, evitando así un gobierno progresista y cívico.

Si Marañón consigue ser el alcalde electo debemos recordar que con cinco concejales no conseguirá el control real del cabildo puesto que seguiremos viviendo un gobierno popular capaz de conseguir sus objetivos e intereses aún sin ostentar la alcaldía. Un alcalde naranja que vive en Madrid y un equipo de gobierno dividido en sus intereses con la posibilidad de vivir un retroceso a la andaluza debido a la irrupción de VOx, crean una imagen desoladora.

Si finalmente, los pactos, así lo deciden tocará trabajar muy duro para no perder los derechos que se han conseguido hasta ahora, trabajar por las y los burgaleses, sus necesidades y sus problemas poniendo en un segundo plano los asientos a conservar o conseguir.

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