Un mal menor

La última palabra deben tenerla los burgaleses

Dentro de los posibles escenarios, el gobierno de De la Rosa es el más favorable, con lo que desde Imagina Burgos damos nuestra enhorabuena al alcalde electo.

No por ello vamos a dejar de mostrar nuestro descontento con el juego de sillones al que hemos asistido, un juego en el que no se ha hablado de programas o proyectos de ciudad sino de puestos y cargos. Y que ha mostrado, una vez más los verdaderos intereses de candidatos y partidos liderados desde Madrid y Valladolid.

Los votantes quieren un cambio, así lo dejaron claro en las urnas y es necesario que el PSOE, ahora ya en el equipo de gobierno, deje de apostar por su consabida democracia representativa y lo haga por la democracia participativa en la que tanto hemos trabajado desde Imagina Burgos estos últimos cuatro años.

foto del DB

Durante sus años en la oposición, no han sido valientes, no han apostado por cambios sustanciales, ha estado en contra siempre de la remunicipalización y la gestión directa de los servicios públicos, como la ayuda a domicilio, los servicios de limpieza y parques y jardines…

Y como consecuencia de la externalización, se ha despedido a  trabajadores las pasadas semanas, no cobran a tiempo y se ha perdido calidad de los servicios. Confiamos en que ahora  lleve a cabo todas aquellas medidas progresistas aprobadas en la anterior legislatura, como las referentes a presupuestos participativos, la remunicipalización de servicios públicos, ahora que saldrá la concesión de basuras, para que no ocurra lo mismo que ha pasado con el servicio de jardines.

Tampoco podemos dejar pasar por alto los elogios que la “izquierda” del concejo ha lanzado al partido de ultraderecha, con guiños al progreso local y al sentimiento de pertenencia a Burgos, mostremos coherencia, contumacia ante valores reaccionarios, caducos,  como la negación de la evidencia de la existencia de la violencia machista, la aireada homofobia y LGTBfobia,  la peligrosa xenofobia y otros muchos extraíbles de discursos, acciones y programa. No caigamos en el grave error de blanquear esa peligrosa opción ideológica.

Los guiños del PSOE a Marañón, en un intento por retener su puesto un poquito más. Marañón que por su parte ya se va desdibujando, como ha ocurrido durante la anterior legislatura, para volver, quizás desde Madrid, dentro de cuatro años y asistir, de nuevo, al reparto de cargos.

No olvidemos que quienes deben tener el verdadero control de lo que ocurra estos próximos años son las burgalesas y burgaleses, son todos aquellos que apostaron por un cambio real y progresista y que esperan medidas valientes en esa línea y no un ciclo de tímidas acciones que buscan el beneplácito de niveles superiores del partido. Burgos apostó por un proyecto de ciudad distinto en el que los asientos son lo de menos y la ciudad lo de más.

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